domingo, 4 de septiembre de 2011

La Mano Invisible

Las economías desarrolladas no pueden ser juzgadas por practicar la desidia. Los esfuerzos que hacen no son menores, aunque los resultados no los acompañen.
Estados Unidos probó todo cuanto estuvo a su alcance, pero no logra reactivar su cada vez más estancada economía. Ahora corren rumores de un QE3 (sin tecnicismos, es inundar el mercado de dólares por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos comprando deuda de ese país). Ya tuvo sus QE1, QE2, y los resultados fueron tenues y de muy corto plazo. Hasta lograron un resultado no esperado, que muchos de esos dólares se fueran de Estados Unidos hacia mercados emergentes, en busca de mejores oportunidades.
Aún antes de nacer, un QE3 ya no cuenta con la bendición de Nouriel Roubini, quien cree que los efectos son limitados.
Roubini habló de las economías desarrolladas en general, y ve que las probabilidades son mayores al 50% de caer en una recesión, comenzando por Estados Unidos y siguiendo por buena parte de la zona Euro, incluyendo Reino Unido.

En Europa la situación no está mejor, ya que Alemania, el "motor del continente" en el segundo semestre crecerá un 0,1%, o sea prácticamente no crecerá, y estará muy cerca de una recesión.
Junto a Francia (con su economía también estancada), establecen lineamientos para el resto de los países miembros, siempre desde la lógica de cuidar sus propios intereses, cuidando sus bancos y haciendo pagar a los países más chicos los costos de haber creído poder vivir al mismo nivel que los primeros.
Japón ya está en recesión desde hace algunos trimestres.
Que Estados Unidos, Japón y Europa estén en semejante brete, hace que los inversores trasladen sus intereses hacia economías donde hay crecimiento potencial y posibilidades de hacer negocios. En otras palabras, si no hicieran nada, el efecto ya es un hecho, y si intensifican las acciones posibles, lo que hacen es acelerar a las economías emergentes.

Ya se puede hablar de desacople, no sólo de las economías (de las emergentes respecto de las desarrolladas), sino también en ciertas materias primas, como por ejemplo el oro y la soja. El suplemento de economía del diario La Nación le dedicó una extensa nota explicando las causas de por qué, a pesar de tener que caer el precio del cereal, se mantiene y hasta sigue subiendo.
Hay varios economistas que explican que de acuerdo al nivel de gasto del Estado Nacional y los efectos de la inflación, exige que el valor de la soja suba constantemente para no caer en grandes déficits: lo curioso es que lo está haciendo.
En Twitter hubo un diálogo entre economistas respecto de este tema, y llegaron a la conclusión que Dios es argentino, aunque otros prefieren un análisis sin fetichismos.
Lo cierto es que como dice Tomas Bulat en Twitter: "Hoy todo a favor de Argentina: sube la soja, sube el oro, se fortalece el real. Con crisis así, quién necesita estabilidad????"
Mientras esperamos que la crisis externa no nos impacte, a los argentinos por el momento no nos afecta el buen humor ni las expectativas, un recurso tan importante de cara al futuro.
Tenemos tiempo y margen para realizar todas las correcciones necesarias para seguir creciendo, mejorar la calidad de vida de todos, hasta los excluidos. Esperemos ver esto en los próximos años y trabajemos para que así sea.

Marcos Leonetti

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