Lo que parecería un castigo de la Unión Europea de excluir a la Argentina de un Sistema de Preferencias Arancelarias (SGP), en realidad es un paso hacia un nuevo escenario internacional, donde Argentina está entre los primeros 22 países del mundo entre casi 200; perder privilegios europeos destinados hacia países pobres, lo que tiene implícito es un sinceramiento por parte de los países centrales del viejo continente, en reconocer los avances que hubo en los últimos 3 años, de acuerdo a los datos publicados por el Banco Mundial.
El objetivo de esta regulación es centrar las ventajas aduaneras que concede la UE mediante su sistema SGP en los países más necesitados y excluir a los que hayan alcanzado una renta media-alta en los tres últimos años, según los datos del Banco Mundial







