La semana pasada, el profesor Arnaldo Bocco comentaba en Twitter que el economista Delfim Netto, líder de la derecha brasilera, quien fue varias veces ministro y otras tantas senador, se sumaba a apoyar a Dilma Roussef para lograr el crecimiento económico de 4 o 4,5%, cuando el mundo espera una gran desaceleración. Dicha afirmación se puede leer en CartaCapital.
A partir de este comentario, le pregunté si el "Grupo A y la oposición en general estaba a la altura de los ejemplos a seguir", dado que cuando encuentran (la oposición) algún indicador en el cual el gigante sudamericano está mejor posicionado que Argentina, "hacen matraca" hasta que alguien que no se deja empujar por la espuma de la ola, se toma el trabajo de contextualizar esos indicadores y relativiza hazañas.
La repuesta de Bocco a mi pregunta fue "decididamente no!" y tiene razón.
Hoy leo a InfoBAE que Franciso De Narváez reconoce que al no haber un líder de la oposición, no hay una oposición, sino varias atomizadas. Parece que la propuesta tiene más fuerza en la toma del poder per se, que en pensar a la Argentina grande. Se nota que De Narváez está enfocado en formular su propia política, su idea de proyecto propio, nada de apoyar a Cristina Fernández de Kirchner. No se evidencia voluntad en desarrollar conciencia cívica, donde el que gana gobierna y el que pierde apoya. La oposición argentina, tuvo demasiadas demostraciones para hacer lo correcto para el bien común, sin embargo su esfuerzo fue en sentido contrario al sentido público.
A modo de ejemplo: Cuando estaba en el Congreso la discusión el 82% móvil que casi milagrosamente lograron aprobar, sólo estaban buscando que el oficialismo pague un costo político al tener que vetar necesariamente por carecer de fondos que le den sustento en el tiempo; la prueba de ello es que según los propios cálculos de la oposición, los jubilados no podrían obtener más de 4% de aumento en sus haberes. Entonces juegan un partido en el que para ganar ellos (la oposición) no importa quien tenga que perder, incluyendo a los argentinos.
Siempre hemos elogiado las políticas de estado de Brasil, no importa el partido de quién gobierne, ni el que continúe en la sucesión, las políticas continúan. Cuando un líder de derecha (como Delfim Netto) muestra el camino, de encolumnarse detrás de Dilma para lograr el crecimiento pensando en todos los brasileros, también debería ser fuente de inspiración para la oposición local.
Parece que los únicos ejemplos válidos del socio vecino son aquellos en los cuales "nos ganan", pero cuando los ejemplos son para mostrar la forma, el cómo lograr ese triunfo, los protagonistas ni se enteran, ya no soñamos con una conferencia de prensa del Grupo A, declarando que se unirán en pos del bien del país, tan sólo pensar en el bien de todos.
Si la oposición quiere protagonismo, que piensen en la gente; bajen a la calle, abandonen el aparato mediático y que la gente compruebe que es escuchada y defendida en el Congreso, proponiendo y apoyando leyes de profundo contenido social. Si el oficialismo demostró estar con el pueblo, desde la vereda de enfrente no van a lograr nada, ni para el país, ni para su propio sector. Es una ecuación donde todos pierden, y esos todos somos los argentinos.
Pablo decía que "...cuando era niño hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; pero cuando llegué a ser hombre, dejé las cosas de niño...". Si la oposición quiere ser tenida en cuenta por la historia, que sea por haber tenido un ejemplo de grandeza en pos del bien común, apoyando a quienes han logrado demostrar a la gente que son gobernados para el bien común, incluyendo a los sectores menos vistosos.
Marcos Leonetti


Excelente post y ejemplo de Brasil!
ResponderEliminarMuchas gracias Jorge.
ResponderEliminarUn gran saludo