domingo, 17 de julio de 2011

Bancos de arena y médanos de estrés

En la última nota comentaba que las Calificadoras de Riesgo medían lo mismo con diferente vara según a qué país la aplicaba.
El jueves se escuchó de parte de Alejandro Vanoli, el titular de la Comisión Nacional de Valores (CNV) que estas agencias fomentan la "discriminación hacia los países que no aplican políticas liberales".

Países europeos con deudas que representan el 100% de su PBI, y déficit fiscales (gasta más de lo que recauda) por encima del 10%, tienen mejor nota que Argentina, cuya deuda está en torno al 35% del PBI y con equilibrio fiscal (recauda lo mismo que gasta).

Este "castigo" significa que cuando los inversores del mundo buscan países "aptos en los cuales invertir" revisan el listado de países que tienen la calificación "grado de inversión", en el que no figura Argentina, o sea aquellas economías que las Calificadoras aprueban con sus notas, lo que supone que ese país tiene sus cuentas en equilibrio, su deuda es baja, no tiene déficit fiscal ni comercial, su nivel de actividad en bueno, y otros indicadores que muestran la "salud económica y financiera", lo que les permite obtener fondos con tasas de interés muy bajas.
Dado que la nota que aplican sobre Argentina es mala, estamos excluidos del bienaventurado listado de países con "grado de inversión", lo que reduce sustancialmente las posibilidades de promover el ingreso de inversiones a nuestro país; esto sucede desde 2001.
El resultado es que todo préstamos al país es mucho más caro, porque la tasa de interés es mucho más alta, y por efecto transitivo, las empresas que residen en el país también tienen un altísimo costo financiero, lo cual hace que la marcha de la economía sea muy dificultosa, y muchos proyectos de inversión se transformen en inviables, lo que se traduce en menos mano de obra ocupada, menos consumo, menos actividad económica, menos recaudación fiscal. Esto se refleja en el IED (Inversión Extranjera Directa), las inversiones extranjeras llegan en menor proporción que a otros países de la región.

Para que la discriminación no termine en una nota, la semana pasada se realizaron los test de estrés a los bancos europeos, para analizar la solvencia con la que cuentan. De las 90 entidades bancarias que aceptaron realizar el test, 8 no lo pasaron. Pero hay algunas curiosidades que me parece interesante remarcar.

Este test en 2010 daba por aprobados a los bancos de Irlanda, y hoy puso de rodillas a toda la economía de ese país.
Teniendo en cuenta lo anterior, la agencia de calificación financiera Moody´s calculó de antemano que 26 de las 91 entidades sometidas al test de estrés no lo pasarán, aunque lo destacable sea que los resultados de los exámenes de solvencia tendrán un efecto limitado en los rankings de las entidades; en otras palabras, no importa si no es bueno el resultado del test, la nota de las calificadoras no reflejará ese resultado.

Muchos bancos europeos no aceptaron hacer el test de estrés porque ya sabían el resultado, en promedio, el 60% de los bancos europeos fueron sometidos a dicha prueba. ¿Y el 40% restante está muy bien como para no necesitar atravesar la prueba de solvencia, o saben antes de tiempo que directamente no la pasan?
El banco público alemán Helaba, no publicó el resultado del test porque no le gustó el resultado negativo. El banco Hypo Real State al haber sido rescatado por el estado alemán en 2010, este año le dieron el ok, al transferir gran parte de sus títulos de riesgo a un "bad bank" (una especie de CEAMSE financiero para "limpiar" a los bancos de títulos basura que se los compra para que luzca saludable).
Otros dos bancos públicos alemanes, NordLB y HSH Nordbank apenas pasaron la prueba "con un cuatro porque promediaron para arriba".

Para no abundar en más detalles, es muy laxa la exigencia del otro lado del océano, porque todo apunta a reforzar una débil sensación de solidez que muchos ponen en tela de juicio.

En Argentina, el panorama es totalmente opuesto, dado que lo más robusto es la solvencia del sistema bancario y alta liquidez, dado que la posición total se mantiene estable alrededor del 37% del total de los depósitos captados, lo cual es el doble de la media que se suele considerar como prudencial.
Sólo en plazo fijo del sector privado hay alrededor de 100.000 millones de pesos y según un informe de Deloitte, en junio los depósitos promedio del sistema financiero totalizaron 445.340 millones de pesos. Pero también hay dólares depositados, que totalizan en unos 15.300 millones de dólares sumando plazos fijos, cajas de ahorro y cuentas corrientes.

En síntesis, pareciera que a quien tiene las cuentas muy sólidas (Argentina) se lo castiga con malas notas, y los que caen por el propio peso de sus deudas gozan de las mejores calificaciones. ¿Quién le pone la nota a las desprestigiadas Calificadoras de Riesgo? ¿Quién las supervisa o audita? Cada vez peor vistas y más cuestionadas, siguen decidiendo el horizonte financiero de países y entidades que están libradas a los intereses  que diseñan en beneficio de sus socios y amigos; mientras tanto, los que se quedan afuera del sistema se acumulan en varios cientos de miles, por sus arbitrarias decisiones.

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