Leí un reclamo del secretario general adjunto y economista en jefe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE o el club de los países ricos), Pier Carlo Padoan: Las agencias de calificación financiera "agravan la crisis" y hacen "profecías que se autocumplen", y siguió quejándose: "Últimamente, las agencias de calificación han confirmado que eran fuertemente procíclicas. Hacen profecías que se autocumplen", y como si faltaran aclaraciones, continuó: "No es verdad que transmitan informaciones. Expresan juicios, y provocan una aceleración de tendencias ya en marcha. Es como empujar a alguien que está al borde del precipicio. Agravan la crisis".
Sin embargo la realidad cuenta que en la crisis del 2008 las instituciones más robustas e históricas del mundo financiero gozaban de la más alta calificación (AAA) al momento de sucumbir sobre sus propios escombros. Lo mismo están haciendo con los países europeos, al no bajar las notas en los plazos que corresponden según se van dando los hechos, sean impagos, necesidad de refinanciar, o cualquier otro incumplimiento que afecte la calificación de deuda.
Esto da cuenta sin más necesidad de detalles que la denuncia no tiene fundamento.
Es más, si comparamos comportamientos de estas agencias de calificación financiera con países como los de América Latina, podemos despejar todas las dudas que efectivamente tuvieron un comportamiento procíclico, como mal se queda Padoan desde Europa.
No sólo se anticiparon a mal calificar a países como Argentina cuando lo merecía, sino que también se tomaron mucho tiempo en devolver mejores calificaciones cuando correspondía, o sea retrasaron los beneficios de mejores notas de deuda.
En fin, tanto Estados Unidos, como Europa están comenzando a beber de las medicinas con las cuales intoxicaron al mundo, pero sólo levantan la voz de victimización cuando les toca a ellos estar del lado de los mal vistos.
Una de las mejores explicaciones es que las agencias calificadoras de riesgo cotizan en bolsa y sus principales socios y directivos tienen intereses directos sobre las decisiones que adoptan dichas agencias sobre los países.
Las ayudas de las calificadoras, son siempre en función de sus propios intereses.
Una de las mejores explicaciones es que las agencias calificadoras de riesgo cotizan en bolsa y sus principales socios y directivos tienen intereses directos sobre las decisiones que adoptan dichas agencias sobre los países.
Las ayudas de las calificadoras, son siempre en función de sus propios intereses.
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