Ayer se juntaron en Camp David, los líderes de los países más poderosos del mundo, el Grupo de los 8 (G8) para debatir y delinear cursos de acción a seguir en la actual coyuntura económica.
Cabe recordar que gran parte de estos países están en recesión, próximos a estarlo o con crecimiento mínimo y lento (el G8 crecerá 1,2% en 2012, y si sacamos a Rusia, por ser país emergente, el G8 crecería 0,7%).
Estados Unidos con Obama, tiene una doble responsabilidad, alimentar su mercado interno de cara a las elecciones presidenciales y ponerse al hombro a Europa, porque la historia se encarga de mostrar que solos han hecho macanas y Estados Unidos tiene que intervenir para frenar los desmanejos de un liderazgo europeo que no sabe bien a dónde tiene que ir, ni por dónde.
Lo que resalta del encuentro es que están saliendo del paradigma del ajuste y metas de inflación, migrando hacia metas de crecimiento y empleo.
Cuando nos encontramos con estas expresiones, rápidamente a los argentinos se nos viene a la memoria lo que hemos escuchado en muchas ocasiones, metas de crecimiento y cuidar el empleo, por parte de nuestra presidenta Cristina Fernández, cada vez que era interpelada por las decisiones de promover el consumo.
Por supuesto que el cambio de estrategia que le proponen a Europa tiene que parecer progresivo, pero la realidad es que el apuro que tienen por salir del laberinto sin fin, es grande. Todavía el viejo continente no vió lo peor, pero un golpe de timón a tiempo puede atenuar las consecuencias. Hay muchas esperanzas en Hollande, que haga de contrapeso a Merkel, muy aferrada al libreto que a todas luces está diseñado por los grandes bancos, los cuales hacen tiempo para llevarse todo lo que les queda a mano, antes que el europeo medio reaccione.
Tal es así que Obama le pidió a Hollande que cumpla con su agenda de campaña; ¿se imagina a un presidente de Estados Unidos pidiéndole a un presidente socialista francés que por favor cumpla con su agenda de campaña?, Ud. es contemporáneo de estos sucesos impensados por el más creativo de los políticos.
Claramente el FMI pierde fuerza con sus recetas en Europa, las cuales ha estandarizado y continúa creyendo que todos los enfermos deben tomar el mismo remedio, en la misma dosis y en el mismo régimen de horarios.
Si hubieran reaccionado antes y decidido en el sentido que Obama le recomienda ahora, seguramente habría menos de 17 millones de europeos desocupados, como hay hoy.
Nuestra presidenta contra viento y marea siguió su derrotero, las metas de crecimiento y empleo; hoy los países centrales van en busca del mismo destino. espero que lleguen pronto por el bien de todos.
Marcos Leonetti

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