Cuando leemos noticias locales que pueden ser interpretadas como buenas, antes de ilusionarnos con lo agradable que puede ser incorporar novedades saludables, (que están alineadas con las necesidades humanas de oxigenar el alma en el sentido de las expectativas positivas), tenemos una tendencia inconsciente a poner cuestionamientos a la información que nos llega y dudamos del anunciante, de la fuente, de la propaganda que puede tener implícita, de la distorsión que puede traer la comunicación con el famoso efecto del “teléfono descompuesto” etc., y así podríamos hacer una lista casi infinita de causas, argumentos y motivos por los cuales desestimar (estimar poco y/o nada), y hasta dudar de la data en tratamiento.
Pareciera que los habitantes del hemisferio sur (los latinoamericanos) hemos sabido incorporar sin mayores inconvenientes aquellas cosmovisiones que “ordenan las cosas” de tal manera que entre sus conclusiones está la que nos asegura que muy poco y nada bueno puede generarse desde estas latitudes, ideologías muy funcionales a los intereses de los países centrales y hegemónicos.
Aunque se puede esperar que en el Siglo XXI ya podríamos pretender el uso pleno de nuestra soberanía en temas estratégicos, aún miramos con los anteojos puestos que nos propusieron usar en nuestras mentes, para pensar que sólo del hemisferio norte podemos recibir las verdades reveladas en políticas económicas, y sólo sus ejemplos son válidos para ser tomados con la rigurosidad que requiere la discusión.
Lo cierto es que en los países serios, donde “no pasan las cosas que sólo pasan en Argentina”, también tienen la alfombra cada vez más alta por la cantidad de suciedad que están acumulando debajo de la misma.
A continuacion revisaremos algunos ejemplos de las economías serias, pero que no pasan en América Latina:
Las deudas públicas y las externas con tendencia al alza, y muchas cercanas al 100% del PBI, sin embargo, sus calificaciones de deuda son las más altas y seguras del mundo, y no se cuestionan para nada.
Según Juan Llach, Argentina tendría que tener 170bp de riesgo país, similar a Brasil y tiene alrededor de 470bp ¿prejuicios?. La deuda argentina, según informó Ambitoweb, ronda el 18% de su PBI, otros analistas la ubican en el 22%.
Los déficits fiscales de casi todos los europeos, incluyendo a EEUU están entorno al 10% de sus PBIs y sin miras de bajar. Argentina recién ahora estaría ingresando al déficit, luego de años de política fiscal expansiva.
EEUU se dirime entre la obligación apremiante de disminuir la deuda o elevar el tope de la deuda pública para no caer en Default.
Según Greenspan deberían disminuir la deuda porque podrían enfrentar una crisis del mercado de bonos si los políticos no toman pronto medidas para reducir la deuda de la nación; el otro extremo como alternativa es elevar el tope de la deuda pública, que es lo que Timothy Geithner le solicitó al Congreso para evitar el “Default”, ya que podría alcanzar el límite legal de su capacidad de endeudamiento tan pronto como "el 31 de marzo" y podría enfrentar consecuencias "catastróficas" a menos que el Parlamento eleve el umbral.
Ambas opciones se van de rango (esta sola mención da para un libro), ninguna de las opciones son las que tiene Argentina de cara al futuro.
La desocupación en EEUU ronda el 10% (la real podría ser cómodamente el doble), si no fuera por las cantidad de modificaciones que se aplicaron sobre el índice de desocupación. En Argentina estamos en 7,4% y la tendencia es a la baja.
El ultra explicativo viento de cola no tiene su centro anticiclónico en el primer mundo, sino en los emergentes; este nuevo equilibrio más sur-sur que norte-sur.
La inflación es la mancha que sobresale entre tantas buenas nuevas, no me voy a explayar en este tema porque creo que se escribe más de inflación que de la suma de otros buenos indicadores, como si la inflación fuera el más importante de todos los tópicos.
La mejor noticia, a mi juicio, es “la desconexión” que estamos experimentando; Aunque no está sostenida en los cuatro pilares que propuso Samir Amín, sino en términos de manejarnos con criterios propios, sin mirar tanto al norte como si se tratara del oráculo de la verdad, o el paraíso terrenal.


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